Cuatro ideas sobre cómo manejar las autorrevelaciones

La autenticidad en la relación terapéutica es un concepto que introdujeron Carl Rogers y las terapias humanistas, pero en realidad la relación que se establece entre el terapeuta y el cliente ha sido objeto de atención de las distintas escuelas desde sus inicios.

Cuando Freud comenzó a hacer terapia, se dio cuenta de que muchos pacientes ponían en la relación con él sentimientos y formas de reaccionar que tenían más que ver con ellos mismos y su historia que con lo que de verdad estuviese pasando entre ellos. Freud lo llamó transferencia, y se centró en utilizarla para poder ayudar a sus pacientes. Para poder hacer la terapia con este método, insistió en que el terapeuta debe ser completamente neutral para facilitar el proceso de la transferencia.

Rogers y las terapias humanistas rompen con esta idea y hablan de un terapeuta que se encuentra con su cliente en una relación real y humana, mostrándose tal y como son. El ser auténtico en la relación facilita la alianza con el cliente y la mejoría de este. Para poder ser realmente auténtico, un terapeuta debe ser congruente, es decir, que haya una coherencia interna entre lo que el terapeuta piensa, siente y expresa.

autorrevelaciones

Esto nos lleva al concepto de la autorrevelación, que es lo que el terapeuta cuenta de sí mismo en terapia. Igual que el psicoanálisis en sus inicios pecaba de ser demasiado neutral, este concepto de las terapias humanistas puede ser mal interpretado como una licencia para expresar absolutamente cualquier sentimiento en cualquier momento. También tiene el riesgo de que el terapeuta llene el espacio terapéutico con sus propios problemas sin resolver. Unas sencillas reglas pueden ayudar a decidir cuándo puede ser beneficioso o no una autorrevelación para el cliente:

  1. La intención es ayudar al cliente. Lógicamente, podríamos dar por supuesto que todos los terapeutas, de comentar algo, lo hacen con la intención de ayudar. Sin embargo, no está de más insistir en esto y asegurarnos de tener suficiente conciencia emocional para saber detectar qué buscamos al hacer una autorrevelación. ¿Buscamos algo más aparte de ayudarle? ¿Quizás su admiración? ¿Necesitamos desahogar algo nuestro por resolver?

 

  1. Solo revelar asuntos resueltos. Imaginemos por un momento una situación de duelo. Si hemos atravesado un duelo similar, ya superado, y creemos que tiene sentido y puede ayudar compartirlo, puede ser una intervención muy potente. Compartir un duelo aún por resolver probablemente llenaría el espacio terapéutico del problema del terapeuta, bloqueando que el cliente pueda expresar lo que siente, o incluso asumiendo él la responsabilidad de ayudar al terapeuta. Por ello es fundamental revelar solo cosas que tengamos suficientemente trabajadas. Si nos vemos en la situación de que estos asuntos nos bloquean para ayudar eficazmente, lo congruente y auténtico es explicárselo al cliente y derivar.

 

  1. Compartirlo en el momento adecuado. No siempre es un buen momento para hacer una autorrevelación. Si por ejemplo esperamos demasiado, el cliente puede pasar a otro estado emocional donde no recoja esa autorrevelación del mismo modo. Es fundamental que la autorrevelación sea congruente con la conversación para no quedar artificioso.

 

  1. No traspasar nuestros límites personales. Cada persona tiene sus propios límites en lo que está dispuesto a compartir con otros, incluidos los terapeutas. Es fundamental no traspasar esa barrera con nosotros mismos para seguir cuidándonos como profesionales. Muchas veces, el miedo principal a hacer autorrevelaciones es que los clientes sigan preguntando. En mi experiencia, pocas veces añaden más de un par de preguntas, y si preguntan demasiado o traspasan la línea de lo que encontramos cómodo compartir, siempre podemos negarnos y explicarlo desde la congruencia y la autenticidad, sin gran riesgo para la alianza.

rogers

De todos modos, es importante recordar que como intervención puede ser arriesgada y que es fundamental encontrarse cómodo asumiendo dicho riesgo. La autorrevelación puede ser muy potente y sobre todo muy auténtica, pero no todo el mundo reaccionará igual. Por ejemplo, habrá personas que en la primera sesión la vivan como un nivel de intimidad demasiado alto para ese momento, y para otras sea justo lo que necesitan para comenzar a confiar.

Quizás la gran precaución que se debe tomar con las autorrevelaciones es estar suficientemente trabajado a nivel personal y ser suficientemente consciente de qué intención puede tener una autorrevelación y qué estoy buscando al hacerla. Teniendo esa seguridad, se puede ir probando poco a poco para encontrar el límite que el terapeuta considere cómodo.

 

Bibliografía

Bermejo, J.P. (1998). Apuntes de relación de ayuda. Madrid: Sal Térrea

Rogers, C. (2000). El proceso de convertirse en persona. Barcelona: Paidós Ibérica

6 thoughts on “Cuatro ideas sobre cómo manejar las autorrevelaciones

  1. Muy buen artículo. Las autorrevelaciones bien utilizadas son un gran instrumento. Gracias por compartir.

  2. Jose luis torres

    Un artículo que es muy valioso. A los pacientes los fortalece al pensar que no estan solos y que si hay ayuda. Sin embargo se debe ser muy sensible para poder ser aplicado. Muchas gracias por el artículo

  3. Carmen Peniche

    Hay que ser muy prudente con las autorrevelaciones!, sin embargo bien utilizadas son de gran ayuda. Gracias.

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *